martes, diciembre 06, 2016

Cuento

LA SALIDA

En un planeta gigante de color azul, vivía internado en una especie de cueva estrecha y muy oscura, una pequeña lombriz brillante que parpadeaba con un ojo mientras que con el otro observaba el espacio vacío que quedaba para desplazarse.



El movimiento tenía que hacerlo lentamente para no despertar a ningún ser viviente, ya que al mínimo sonido que se produjera, podía desencadenar una tragedia para el pobre larguirucho insecto.

Saliendo de ese mínimo espacio, el mínimo insecto paso largo tiempo, finalmente la luz lo envolvió por completo y dando sus últimos pasos de culebra aconchada, logra seguir su camino solitario sin necesidad de linterna o vela. La ceguera era total, pero adivinaba por la experiencia y el deseo de librarse de tanta penuria y desencanto, como su propio guía interno.



En la cueva sin embargo habían quedado sus recuerdos, sus anhelos de hacer contacto profundo con las profundidades. En un momento pensó en volver a rescatar las cosas buenas, lo lindo!. Pero su corazón partido en dos, no lo dejó ni siquiera pensarlo.

¡Impensable!!    Exclamó la primera mitad de corazón, mientras la otra mitad dudaba con tristeza…



REBECADOMINGUEZ – 24 DE NOVIEMBRE 2016